jueves, 18 de agosto de 2016

Las etiquetas son para la ropa


Cada persona es una mezcla de miles de ingredientes que se añaden en diferente orden, en diferente cantidad y con un método distinto, es decir: platos que al final no tienen naaaaaada que ver entre sí. Por mucho que lo diga, nunca es suficiente: no se puede generalizar. Está claro que hay ciertos rasgos en una persona que te pueden hacer pensar algo concreto de ella, y generalmente se acierta cuando hay muchos juntos que indican una misma cosa (chándal + cosas de oro + gafas de sol + hAbLar mAhL= cani/choni de manual). Pero un solo "requisito" no puede hacer que emitamos un juicio definitivo.

1- Cada uno tiene sus circunstancias en la vida y tú podrías acabar haciendo eso que tanto criticas casi sin darte cuenta

"Esta es una pija". "No entiendo la gente que hace eso (que trabaja en X, que va a este sitio, que tiene X afición)". "¿40 años y no se ha casado? Es gay". "Está sola con 45 años, qué triste". "Esta se ha quedado embarazada por imbécil".

Frases que oigo cada día de mi vida, y que incluso alguna vez puedo a llegar a decir yo. Pues bien, aunque sea la primera que confía en el poder de uno mismo para controlar sus circunstancias y su suerte, a veces se nos puede ir de las manos la situación y acabar en algo que no estaba planeado, o simplemente hacer algo diferente de lo comúnmente aceptado porque nos da la real gana. Hay que dejar de asumir ciertas tendencias como si fueran ley de vida y verlas como lo que son: convenciones sociales, reglas ficticias que nos facilitarán mucho la vida si las respetamos. No todo el mundo tiene por objetivo encontrar pareja. No todo el mundo trabaja en lo que quiere, a veces no nos queda otra. A la chica embarazada, el novio la dejó justo después; no fue un desliz, lo que ha sido es un marrón.


2- Cada uno toma sus decisiones en la vida porque sus prioridades son DIFERENTES A LAS TUYAS

"Eres una friki". "Este es un perroflauta porque lleva el pelo largo". "Esta es una fresca porque siempre va enseñando cacha". "Los vegetarianos vaya tontería, no poder disfrutar de una barbacoa". Y "esta es una chunga porque lleva un tatuaje" (vaya, esto viene muy a cuento...).

Cada uno se gasta el dinero en lo que le da la gana, y como el dinero, el tiempo, el esfuerzo, el pensamiento y todo. TÚ no entiendes por qué lleva el pelo largo porque tú nunca lo llevarías. TÚ no entiendes por qué ella es vegetariana, con lo buena que está la carne. TÚ no entiendes por qué esa tía pasa una hora peinándose y maquillándose todas las mañanas, con lo bien que se está durmiendo.

Pero es que TÚ no tienes que hacer nada de eso. Al del pelo largo le da igual lo que piensen los demás, a la vegetariana le importan otras cosas más que el sabor de lo que se come, y la que se maquilla lo hace porque le gusta y punto, y con 6 horas de sueño le sobra. Tú nunca harías nada de eso, lo sabemos, pero ¿podrías intentar entender que cada uno funciona de una manera? A ti no te tiene que molestar, si les va bien y a ti también, fin de la historia. Quién sabe si tú en un par de años te haces superrevolucionario y te tiñes el pelo de azul. Puede pasar. Y no sabes si, aunque tú te pongas lo primero que pillas, la chica que va de punta en blanco podría ser tu mejor amiga. Porque primero es una persona con una vida, una historia y un carácter y, después, una chica que se pinta.


3- A algunos se les olvida que la mayoría de personas son complejas; podemos tener muchos gustos e intereses a la vez

Os sorprendería la cantidad de chicos que me he encontrado en salsa que están enganchados a la salsa y que también les gusta (o gustaba) el manga, los juegos de mesa o cualquier otra cosa incompatible en apariencia. Pero vaya, no lo es. Yo he sido scout, y me ha gustado el manga, y me encanta bailar, y jugar a juegos de mesa, salir de fiesta, Harry Potter, cantar. Mil cosas que no tienen nada que ver entre sí.

Qué aburrido sería un mundo donde las únicas cosas a las que nos estuviera permitido aficionarnos fueran el deporte, la cocina y la cultura convencional (es decir, cine estándar, literatura estándar, música estándar y arte si tal). Nunca se me va a olvidar una chica, joven y aparentemente tolerante, absolutamente indignada y encarnizada diciendo que la gente que leía manga estaba "enferma". Pero diciéndolo con verdadero asco y odio.

Me decepciono mucho cuando descubro que, alguien que parecía ser abierto y moderno y tolerante, tiene tantos prejuicios como cualquier otro. La única explicación que se me ocurre es que tienen muchísimo miedo a no ser aceptadas, a salirse de lo convencional, a que les apliquen los mismos prejuicios que ellas aplican a los demás. Porque si no, no entiendo cómo se pueden dejar de lado tantas cosas.

Fijaos, si no lo habéis hecho ya, en la frase de la segunda imagen. Estamos llenos de ideas que nos han metido en la cabeza desde siempre, y lo que hay que hacer no es moverse entre ellas o analizarlas, es salir de ahí y crear las nuestras propias. Eso es pensar. Decidir por vosotros mismos qué está bien y qué está mal, qué es aceptable y qué no. ¡Dadle caña a ese maravilloso cerebro que tenemos y salíos del molde!

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