miércoles, 11 de mayo de 2016

Si Cervantes levantara la cabeza...

Como antigua estudiante y actual empleada en el mundo de la traducción que soy, os parecerá normal que esté interesada en temas lingüísticos. Este no es un blog lingüístico, ni tengo intención de transformarlo, pero no he podido evitar escribir sobre un tema que me enerva y me altera, y es el de la controversia que genera la evolución de la lengua, en concreto de la española (entre cuyos hablantes parece que el porcentaje de rancios conservadores es abrumador). Viene a cuento porque hace poco salió una edición del Quijote adaptada por Andrés Trapiello y yo me acabo de enterar, así que he buscado información y, para variar, los comentarios de los "sabelotodo" hacen que se despierten en mí instintos asesinos.


Si alguien encuentra alguna respuesta a esa pregunta, que venga y me la diga YA.

Esto sí que es triste
Afortunadamente hay mucha gente que considera esta adaptación positiva, pero menos de la que debería. Creo que son mayoría los que dicen que una adaptación así es fruto de la incultura, que somos nosotros los que tenemos que adaptarnos a los libros, que eso se hace porque el nivel intelectual actual es ridículo... Para muestra, un botón: en una encuesta en La Vanguardia que quería saber si los lectores estaban a favor o en contra de adaptar obras clásicas al lenguaje actual, el 74 % respondió que no. "Perdona", diría yo a esa gente, "estamos obligados a conocer nuestra variedad del español actual, la que nos ha tocado por haber nacido en una época y lugar dados, pero solo cuatro eruditos especialistas en la lengua española conocen quizá la variedad del español del siglo XVII, y seguramente solo a grandes rasgos. ¿A santo de qué iba a conocerla yo, y por qué debería hacerlo?".

La adaptación de obras antiguas a nuestra variedad actual no tiene sino consecuencias positivas: acercan esas obras al público y, quizá, hacen que luego algunas personas quieran leerse la versión original. ¿Qué tiene eso de malo? Ahora nadie lee el Quijote o La Celestina originales a no ser que esté obligado o que se sienta obligado por el hecho de ser grandes obras de la literatura universal, y españolas, además. Yo, por ejemplo, quizá me anime a leer el Quijote ahora que me va a ser posible sin tener que interrumpir la lectura a cada línea para leer las notas a pie de página o recurrir a diccionarios que me descifren qué narices quieren decir muchas de las palabras arcaicas que aparecen.

Nueva edición actualizada
A nadie se le mira mal por no saber polaco, japonés o francés y leer traducciones en español de obras escritas originalmente en esos idiomas. Todos nos alegramos de que haya traductores gracias a los cuales podemos leer muchos de los libros escritos en otras lenguas. Lo que la gente parece ignorar es que el castellano de hace cuatro siglos es prácticamente otro idioma. Supongo que leerse el Quijote original ahora es más o menos como leerse un libro actual en portugués o italiano. Seguro que entenderíamos la idea a grandes rasgos, pero sería un calvario que nos impediría disfrutar de la lectura.

La lengua es dinámica, se adapta, por eso tiene tantas variantes. Cambia por muchos factores: el espacio, el tiempo, el nivel cultural o el contexto. No se puede pretender que todo el mundo hable exactamente el mismo castellano en absolutamente cualquier situación. A veces, se cree erróneamente que la lengua es un ente independiente y superior a las personas, que es sagrado y no se puede tocar. Todo lo contrario: es una herramienta inventada por nosotros para facilitarnos la vida, y por ello tenemos la obligación de mantenerla lo mejor posible (lo que implica, además de adaptarse lo mejor posible a las reglas establecidas, actualizarla) para que cumpla con su objetivo. Imagina que hace 20 años te hubieras comprado un cuchillo y siguieras usándolo hoy tal cual, sin afilar, aunque cortara lo mismo que una rama pocha, solo porque hay que mantener su esencia. ¿A que te parecería ridículo? La esencia del cuchillo no es su forma ni su material, es su función: cortar. Lo mismo pasa con la lengua, su esencia es su función, comunicar.

Esa gente que vive anclada en el pasado, a la que todo lo nuevo le da alergia... por favor, dejad a los demás avanzar y progresar. Si hay personas que van de cultísimas, son unas pedantes insoportables y prefieren leerse el Quijote (y sabemos que las palabras que yo no entienda, ellos probablemente tampoco las van a entender) así, tal cual se escribió, y dárselas de intelectuales, adelante. Pero a mí me gusta leer y, si me leo un libro, quiero disfrutarlo y no usarlo como somnífero las tres primeras veces que lo intente leer, porque seguramente no habrá una cuarta.

... o de otros tiempos.
Adaptar el Quijote no va a hacer que pierda su magia; es más, va a hacer que recupere todo su significado original, incomprensible para los lectores actuales. A veces hay que cambiar las cosas para que permanezcan igual y este es el mejor ejemplo. Los lectores de la época en la que se escribió lo entendían todo sin esfuerzo y eso es lo que hay que conseguir ahora, por eso se hace tan necesaria una adaptación. Una gran obra solo lo es porque hace llegar su mensaje a mucha gente. Si una novela de entretenimiento destinada a todos los públicos queda relegada a eruditos y expertos, es que no se la está tratando como se debería. En mi opinión eso, y no una adaptación, sí que sería una falta de respeto hacia las obras clásicas y sus autores. Si Cervantes levantara la cabeza, creo que estaría contento de tener fans.




PD: regalito de comentarios de la gente. Me encanta leer los comentarios en artículos sobre cosas polémicas, aunque en este caso me dan ganas de matar a más de uno. Gente que va de culta y demuestra todo lo contrario.
  • "Con el debido respeto hacia el trabajo de cada uno, pero, al actualizar el texto, debe haber dejado perder todo lo que está oculto e incluso cifrado en las gracias de Sancho. ¿Las adivinanzas paralelas al texto siguen apareciendo actualizadas?". ¿No se da cuenta de que lo que hace una traducción es precisamente descifrar? Y, queridos lectores, un consejo gratis: si hacéis como este señor y queréis ir de pedantes, aseguraos de redactar una cosa medio bien. Su mensaje si que está cifrado por lo mal escrito que está.
  • "Vale el esfuerzo por masticarnos la comida...". Habría que preguntarle a este cuántos idiomas sabe o cuántos libros en versión original inglesa se ha leído. Y tendrá el valor de decir que no es el mismo caso.
Este me encanta: 
  • "Me parece una aberración. Al que no le guste el Quijote, o cualquier otra obra, tal como es, que no lo lea y ya está". "Tal como es". No leas ninguna traducción entonces. Y no estamos hablando aquí de gustos, estamos hablando de accesibilidad.
Estos son solo algunos ejemplos, pero podéis iros a los comentarios de cualquier artículo que hable de esta edición para encontraros con pedantes cerrados de mente que ni siquiera saben escribir bien y que presumen de haber leído el Quijote original, haberlo entendido sin mayor problema y condenar ahora esta adaptación hecha para "los Sanchos". En fin, gente rancia y desfasada a la que le gusta lo obsoleto solo porque les hace sentir superiores. 

5 comentarios:

  1. Hola, ¿te has leído el Quijote? Si comparas ambas lecturas, la de Cervantes y la de Trapiello te vas a quedar de piedra. Pero si no lo has hecho mejor no lo comentes ni nos llames pedantes a aquellos que pensamos que lo que ha hecho Trapiello con el Quijote es una falta de respeto a Cervantes y a sus lectores. No tiene desperdicio la falta de coherencia de su traducción en toda la obra. Haz la prueba, compara ambos y ya verás como entonces si que te pones realmente de los nervios.
    Escribo desde el móvil, perdonad si tengo yo también incoherencias.
    Un saludo

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    1. Hola Silvia,
      Antes de nada, gracias por tu comentario. No me he leído el Quijote (como digo en el artículo), pero realmente tampoco he dicho nada sobre la calidad de la adaptación porque no la conozco, solo hablo de que me parece muy buena idea adaptar al lenguaje actual obras antiguas. Pienso leerme la nueva edición, por supuesto, y quizá luego me anime con la original, incluso es posible que no me convenza la adaptación y coincida contigo. Pero el objetivo del artículo no era ni defender esta adaptación concreta ni llamar pedantes a gente que, como tú, se ha leído ambas ediciones y tiene una opinión fundamentada. Simplemente no soporto cuando la gente rechaza los cambios y las cosas nuevas por aquello de "todo lo pasado fue mejor" (y menos cuando probablemente no hayan tocado en su vida el Quijote original...).
      Un saludo

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    2. Hola, Alejandra:

      ¿Por qué no te lees el original primero? Si te gusta, igual ni te quedan ganas de leerte la adaptación. ¿Qué te hace pensar que será soporífero? Yo creo que la idea que tienen muchos de que es aburrido y no hay Dios que lo entienda por estar en castellano "antiguo" es muy equivocada (lo pongo entre comillas porque no nos estamos remontando a la Edad Media). Sería como decir que Galdós es difícil de entender porque utiliza un vocabulario y unas expresiones que no usamos hoy en día. Te aseguro que no hay que hacer ningún esfuerzo de más para entender la versión de Cervantes.

      Yo me leí el Quijote entero cuando tenía 14 años. Antes de eso había empezado a leer dos versiones que dejé a medias. La primera fue una especie de cómic en varios tomos que me dejó un amigo cuando yo andaba por los nueve años o así. La segunda fue una adaptación para jóvenes que empecé cuando tenía unos trece años. Ambas se centraban, me imagino, en los episodios más conocidos, dejando de lado lo que supongo que podría ser la única crítica lógica que se le pueda hacer al Quijote: las muchas historias contadas por alguno de los personajes que se van intercalando en la historia principal de Don Quijote (que a mí no me molestan lo más mínimo, y de las que ya se ha encargado Arturo Pérez Reverte en otra edición). Esta segunda versión me pareció un tostón, una pesadez, y al preguntarle a mi madre por qué tanta gente decía que era un buen libro ella me contestó que lo que tanta gente decía que era un buen libro era la novela de Cervantes, no la adaptación de Menganito.

      Me pareció de una lógica aplastante.

      Así que dejé ese libro a medias y me puse a leer la versión original, que me enganchó desde el primer momento. Al terminarlo decidí que me lo leería una vez por década... Y acabo de empezar a leérmelo por cuarta vez. Y te puedo asegurar que no soy de una exquisitez absoluta, ni mucho menos lo era con catorce años. Ni creo que quiera pasar por una persona cultísima cuando digo que si el original es tan bueno, ¿para qué cambiarlo?

      De verdad, igual que, como dices, probablemente mucha de la gente que defienda a capa y espada la versión de Cervantes no se la haya leído, también creo que no se la ha leído una gran parte de la gente que dice que es aburrida y difícil de entender. Incluso aunque uno se empeñe en buscar una edición con la ortografía original (con "Qvixote" en vez de "Quijote"), se puede entender perfectamente. Pero la inmensa mayoría de las ediciones que te puedas encontrar tienen la ortografía actual.

      En serio, léete la versión de Cervantes. Merece la pena.

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  2. Hola Alejandra. La verdad es que, concretamente esta "traducción" me da mucha pena, porque se pierde muchos de los encantos del Quijote e incluso el sentido y el sentir de lo que Cervantes quería y como lo quería decir. Si se traduce a Cervantes también habrá que traducir todo el Siglo de Oro y entonces nos quedamos sin el Siglo de Oro. Estoy en desacuerdo con que hay que llevar al lenguaje actual los clásicos castellanos porque entonces sólo nos encontramos con la historieta, con lo superficial a veces, porque lo que realmente los hace clásicos es el lenguaje que se utiliza, lo novedoso que resultaba en su época, etc., etc. Si quitamos todo lo que lo hace clásico nos quedamos con la anécdota. La suerte que tenemos los de habla castellana es que podemos leer perfectamente el Quijote y, además de pasar un buen rato, descubrir un montón de cosas de nuestro lenguaje, de nuestras costumbres y de como era la forma de pensar de nuestros antepasados. En fin, que podemos descubrirnos a nosotros mismos. Te recomiendo que leas el Quijote de Cervantes, pero no lo compares con el de Trapiello, porque te harás mala sangre.
    Un saludo y me ha encantado hablar contigo

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  3. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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