domingo, 3 de abril de 2016

Crónica de mi experiencia como becaria en Francia

Venga, hoy me animo. Llevaba tiempo planteándome contar mi estancia como becaria ARGO en Rennes, capital de la región de los crêpes y la sidra, pero me daba pereza, he de admitir, así que aprovecho que he terminado mi etapa como becaria para recapitular estos meses en una crónica que, para variar en estos casos, se me ha alargado.


Ya sabéis que el año pasado estaba de auxiliar de conversación en los Alpes, experiencia de la que saco un balance general positivo, pero que se acabó, como todo. Volví a Alicante con la mente mucho más despejada: seguía sin tener claro lo que quería hacer con mi vida, la diferencia era que ya no me importaba, confiaba en mi suerte. No obstante, toda persona medianamente sabia sabe que el destino y la suerte son influenciables, así que les chantajeé un poco y solicité la (casi) última beca que me quedaba por pedir y disfrutar, la ARGO. Allá por marzo salió la convocatoria, y no perdí ni un segundo en tirar los dados.

A pesar de no tener mucha esperanza, porque es una beca con un proceso muy oscuro, pocas plazas y muchos solicitantes, y que está abierta durante 2-3 años, menos de dos meses después recibo un correo que me comunica que he sido preseleccionada para una oferta. Eso no significa casi nada: formas parte de una pequeña lista de diez candidatos que será enviada a la empresa para que desde allí elijan al que más les gusta. Yo dije que estaba interesada y me olvidé del asunto. Decían que tardaban alrededor de un mes como mínimo en seleccionar al elegido y, además, no me hacía muchas ilusiones. ¿Una agencia de traducción, en una ciudad grande de Francia, con un sueldo decente...? Todo parecía demasiado perfecto.

Yo he elegido el aire principalmente
Bueno, pues una tarde, al llegar de mi trabajo de verano explotador typical Spanish, y justo un mes después de recibir el correo de preselección, me llega un correo directamente de la agencia diciéndome que se quedan conmigo. Así de fácil. Echas una beca, mientras tanto encuentras un trabajo cutre y, un mes después, te dicen que cuando acabe el verano vas a empezar en un puesto que ni de lejos pensabas que fueras a ocupar alguna vez en tu vida, y menos tan pronto.

Vaya, ooooootra vez vete del país, ooooootra vez busca casa y prepara trayectos llenos de problemas, oooootra vez a conocer gente y una nueva ciudad... solo que esta vez añadimos algo nuevo: vas a trabajar de lo tuyo (cosa que, aunque no debería, es extraordinaria). Se supone que lo tienes que hacer bien, has estado cuatro años en la uni para esto. Esto es serio y tú solo piensas en que llevas más de un año sin traducir y en que tu nivel de francés deja mucho que desear. Pero no pasa nada, una vez estés allí, ya se verá todo. De momento tienes suerte en varias cosas: vas a un país que ya conoces y que te gusta, ya tienes cuenta bancaria abierta porque ni te dio tiempo a cerrarla de la última vez y, además, encuentras alojamiento en una residencia para jóvenes.

Y, por fin, llega el gran día: el 24 de septiembre emprendo viaje hacia Rennes, pero lo hago como quien va a casa del vecino. No es la primera ni la segunda vez que me desplazo con maletones, que me muevo en avión, tren y metro, que llego a un sitio nuevo... Estoy más que acostumbrada, así que lo hago más con resignación que con emoción o nervios. Al fin, después de un viaje odiseico que hago con gripe y fiebre, me planto en République, la plaza principal de la ciudad, llena de gente y autobuses. En ese momento solo pienso en morir por la gripe y por el trayecto que tengo que hacer con semejante maleta, pero lo poco que llego a percibir de la ciudad me da buena impresión. Y hace sol.

Los cinco días siguientes fueron el infierno. Me los pasé encerrada en el estudio que había alquilado hasta poder entrar en la residencia, drogada de ibuprofeno, con fiebre y sin ganas de comer. Hacía tiempo que no estaba así de enferma, ¡y me toca en mi viaje a Francia! Eso es entrar por la puerta grande. Afortunadamente, la enfermedad terminó por irse, empecé el trabajo y me mudé a mi casa definitiva. Todo en su sitio.

Yo los primeros meses
Al llegar a la agencia, la impresión fue muy buena. Las oficinas eran amplias, nuevas y luminosas y la gente parecía muy amable. Mi tutor (antiguo becario ARGO también) me hizo un tour por las instalaciones para explicarme qué se hacía en cada sitio y presentarme a todo el mundo. Me explicaron los horarios, las tareas que yo tendría que hacer a grandes rasgos, su forma de trabajo y la estructura de la empresa. Los primeros días fueron sobre todo formativos, lo que no quiere decir que no empezara a hacer cosas útiles: desde el principio ya me asignaron tareas reales y confiaron en mí.

Las prácticas continuaron sin problemas durante los meses siguientes. Cada vez aprendía más cosas, tenía menos dudas y más confianza y me asignaban tareas nuevas. Todo el mundo me trataba como una empleada más y mis compañeros siempre me pedían opinión. El ambiente era muy bueno y el trabajo me gustaba; de hecho, siempre me echaban porque a veces llegaba la hora de irme y no me daba cuenta.

Sin embargo, aún tenía que construir mi vida extra-laboral; las tardes se hacían largas y aburridas... Llevaba aquí justo un mes cuando, gracias a un compañero encantador de edificio, me animé a ir a uno de los eventos que se organizan en mi residencia, una cena. Ahí conocí a un grupo de gente de mi edad, de orígenes y circunstancias de lo más variopintos, que me acogieron con gran interés y amabilidad. A partir de ahí, todo fue a mejor. Quedaba con ellos para cenar o para salir y conocí también a un grupo de gente a través de una amiga en común. Había empezado a integrarme y a conocer la ciudad por fin.

Cena de navidad de la residencia
Y así siguieron los dos meses que quedaban hasta Navidad, fueron tranquilos (con alguna excepción...), pero no aburridos y se pasaron bastante rápido. Volví a casa por Navidad como el turrón y, a la vuelta, todo dio un giro, por dos razones. Por un lado, me encasquetaron asignaron un proyecto gordo en la agencia que duraría meses y que quizá requiriera que me quedara un par de meses más y, por otro, empecé a vivir el Erasmus que no viví cuando estuve realmente de Erasmus en Inglaterra. Empecé a conocer a más gente, a salir más y, en definitiva, a aprovechar más el tiempo. Diría que he tenido suerte, pero en realidad yo también he puesto mucho de mi parte; la suerte se busca y se atrae, como he dicho antes. El resultado es que estoy haciendo justo lo que reivindicaba hace un año, cuando escribí esta entrada, y que mi estancia, que llegaba a su fin hace tres días, se ha alargado seis meses más. Algo estoy haciendo bien.

Espero disfrutar de estos seis meses tanto como lo he hecho de los anteriores, o más, y pasar un buen verano aquí, el primero completamente fuera de Alicante. ¡La lista de cosas que tengo que agradecer a Francia se va alargando!

PD: me doy cuenta de que no os he hablado de mi día a día en el trabajo. Os dejo aquí un vídeo de mi agencia de traducción que explica cómo funcionamos, para que veáis todo lo que hacemos y os hagáis una idea del mundo de la traducción en general, desconocido por la mayoría (y sí, si os parece que la que habla soy yo... es que soy yo. Porque una viene aquí a traducir y acaba valiendo igual pa un roto que pa un descosío).

5 comentarios:

  1. ¡Hola!
    He conocido tu blog a través de ARGO, he decidido pasarme a echar un vistazo y... ¡guau! Justo la semana pasada envié mi artículo a ARGO, ¡tenemos muchas cosas en común!. Yo también soy becaria, también estoy en una agencia de traducción y... ¡también soy de Alicante!
    Un placer conocer a otros becarios, especialmente si son de mi tierra.
    Un saludo y mucha suerte, que acabe bien la experiencia :)

    Adriana

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  2. ¡Hola!
    ¡Qué guaaay! De hecho me suena tu nombre, vete a saber de qué... ¿es posible que seas de un curso más que yo (último año de licenciatura)?
    ¿Dónde estás trabajando? ¡Ahora tengo curiosidad! Siempre me gusta conocer las trayectorias y experiencias de otros compañeros.
    Suerte a ti también y gracias por tu comentario :)
    Un saludo

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  3. ¡Hola! Ayer me preseleccionaron para unas prácticas de arquitectura en Berlín, y buscando experiencias de becarios he dado con tu blog! Me gusta el toque de humor que le das!
    A ver si tengo yo la misma suerte y me seleccionan.
    Un saludo! y disfruta al máximo!
    Hace poquito he comenzado un blog para exponer mis inquietudes en la vida como recién licenciada
    https://quehacercomoarquitecta.wordpress.com/

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    Respuestas
    1. Hola :)
      He entrado en tu blog, es un poco la situación por la que todos pasamos al terminar la uni. Te deseo muchísima suerte con la beca, a ver si te cogen (además en Berlín, con lo que tiene que molar). Y de paso te animo a que, vayas a Berlín o hagas cualquier otra cosa interesante, sigas el blog. Siempre hay alguien a quien le puede interesar.
      Un saludo :)
      (Por cierto, yo también bailo salsa jeje)

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  4. Hola!... He llegado a tu blog a través de la web del programa de becas argo, y me he enganchado a leerte jaja, todavía no he intentado solicitar la beca, sólo he empezado a indagar y me ha surgido una duda que quizá tú puedas resolverme: al solicitarla es necesario estar en posesión de alguna certificación del idioma del país al que solicites ir¿?... Espero que me leas y me puedas decir algo al respecto, un saludo!

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