viernes, 15 de enero de 2016

Rennes

Tenía pensado esperar al final de mi estancia para esto, pero pa qué. Me apetece hablaros de esta maravillosa ciudad, ya que me he dado cuenta de que la mayoría de gente no la conoce (aunque me consta que hoy casualmente ha salido en TVE a causa de una lamentable noticia), ni sabe dónde cae ni le suena, así que me he decidido a presentárosla como debe ser y así enmendar este problema de desconocimiento al menos entre mis lectores. Ahí va una miniguía de Rennes nada objetiva, que espero transmita mi aprecio por el sitio y os haga querer venir :)

La Place Sainte Anne, la más emblemática

Ambiente a todas horas
Mi gran queja cuando salgo fuera de España es que llegan las 6 y la vida muere. Parece que haya toque de queda, tron. La gente huye despavorida a sus casas, cena, se mete debajo de una manta, se chuta un té como si fuera droga e hiberna hasta el día siguiente. Tiendas cerradas, silencio absoluto, ni un alma en la calle. Para cortarse las venas. Pero Rennes es otra historia... en la zona centro da igual la hora y el día que sea, siempre habrá gente (o gentuza) deambulando. Y siempre encontrarás kebabs cutres abiertos, tan necesarios a veces.

Juventud, divino tesoro
Cuando llegué a Rennes pensé que la gente era inmortal o que los mayores de 40 años no salían de sus casas. Luego alguien me dijo que un tercio de la población eran estudiantes y ya lo entendí todo. Es genial porque hay gente de todas partes, y además ya sabemos que donde hay estudiantes... hay fiesta.

Pensaba que todo eran Jordis Hurtados
Fiestuki
Ese es mi siguiente punto. Si no tenéis nada que hacer con vuestra vida, veníos a Rennes y montad un bar en el centro. No cabe ni un puñetero alfiler los fines de semana en ningún sitio, uno aquí desarrolla la técnica de abrirse paso a codazos nivel experto. Hay gente suficiente como para 3 o 4 bares más mínimo. Rennes es el lugar ideal para los que se planteen emprender en el mundo noctámbulo.

Que qué es lo que tengo, que tengo de tó
Y donde hay estudiantes... hay de tó, para qué engañarnos. Muchos deportes para elegir, festivales, conciertos, fiestas temáticas incluso entre semana, clases de baile, asociaciones... También hay cines y una pista de patinaje sobre hielo. Y en caso de que no quieras salir al mundo exterior, los franceses son muy dados a los "jeux de societé" o juegos de mesa. 

En bus, bici, metro o a lo San Fernando (un ratito a pie y otro andando, de nada)
I <3 el transporte en Rennes. Tienes muchos buses con mucha frecuencia, amplitud horaria y bien organizados; un sistema de bicis que es genial porque, además de ser barato y sano, esta es una ciudad bastante llana y con muchos carriles bici; y por último, lo que más gracia me hace, que es la línea de metro (sí, la única que hay, aunque están construyendo la segunda). Por un lado es totalmente innecesaria, pero por otro es genial porque es como un portal interdimensional. Cruzas la ciudad de punta a punta en un segundo. Además, durante el minuto que esperas a que venga, siempre ponen musicote, ya sea un cantante cortavenas francés, la Selena Gómez o un temazo de hace quince años de los Black Eyed Peas (basado en hechos reales).
KorriGo, el bonobús de aquí, que tiene un nombre más feo que una nevera por detrás

Usted está aquí
Rennes está en Bretaña... tierra de leyendas, de tradiciones, de historia. La verdad es que la tengo inexplorada, pero lo poco que he visto de la zona es adorable. Además, dentro de lo que cabe no está mal situada porque tienes París a dos horas y media en tren y desde ahí vas a cualquier parte. Eso si te quedan órganos para seguir desplazándote tras venderlos para pagar el tren, claro.

It's raining men
Otra de mis quejas estrella cuando me voy de Alicante: el friaco. Antes un poco de frío me molestaba, ahora me he curtido y aguanto el frío, pero sigo odiando el friaco. Afortunadamente, eso no lo conocen aquí, el tiempo es bastante soportable. Bueno... llueve tooooodos los días, pero nada grave.

Mis "coups de coeur"
  • Mercado: el mercado de los sábados en Rennes equivale a la misa de los domingos de antaño. Es una cita obligatoria a la que acude todo el mundo a comprar y a socializar. Funciona así: vas con tus bolsones o mochilas y haces la compra pero, en el proceso, hablas con el quesero, la carnicera, el panadero, la pescatera y los veinte conocidos que te vas a encontrar por allí. Luego, a la hora de comer, te vas a alguno de los bares con terraza que hay alrededor del mercado con algunos de los conocidos a los que te has cruzado o con amigos con los que hayas quedado. Pero no vas solo a tomar algo, no; cada uno se pide su bebida y entonces todos sacan algo de lo que hayan comprado (pan, queso, fruta, embutido...) y ahí comes. (Nota importante: el quesero está como un queso, jurao).
No había foto del quesero, lo siento
  • Crêperies: salen como setas. Dado que en Francia comer fuera es bastante caro, se agradecen este tipo de sitios porque, aunque no salgas precisamente a reventar, te permiten comer fuera por un precio razonable. Además, aquí es típica la sidra y en las crêperies te la sirven en tazas. No hay nada más bretón y adorable.
  • Le Fournil Vasselot: ¿sabes cuando pones leche en un cazo a hervir y sube y se desborda, toda espumosa? Pues esa es la imagen que dan muchas panaderías de aquí, en concreto mi favorita. Las tartas, bollos, panes, cookies (la especialidad) y pasteles se salen de las vitrinas y los mostradores.
  • Ríos, parques y paseos: ideales para pasar un domingo en familia, sentarte en un banco a leer o, si hace sol, irte a correr o con la bici a lo anuncio de Supradyn Activo. Ya como tú veas.
Canal de Saint-Martin, al lado de mi casa
  • Terrazas: el ambientazo a lo "fantastic shine" que dan las terrazas no lo da nnnnnnada más. Eso es todo lo que tengo que decir.
  • La gente abierta: llevo en Rennes muy poco tiempo y ya he socializado con extraños más que en todos mis años anteriores. Aquí sales de fiesta y acabas hablando con tres. O vas andando por la calle y también. Nunca se sabe.
Bueno corazones, espero que os haya gustado este breve vistazo a esta ciudad que tanto me ha dado (y lo que queda). El resumen es que, si tenéis que elegir un destino en Francia para estudiar, trabajar o hacer prácticas y Rennes se encuentra entra las opciones, elegidla, porque es la pera limonera. Si os aburrís aquí, sois los únicos culpables. 

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