sábado, 21 de marzo de 2015

Orientación laboral inexistente, o cómo estar más perdido que el carro de Manolo Escobar (parte I)

La universidad: la mili de los estudiantes medianamente buenos

En los próximos días hablaré de lo desorientada que está la gente (y yo no iba a ser menos) al acabar la carrera, pero hoy me remontaré a mis años mozos para hablar de lo desorientada que está la gente antes de empezar la carrera.
Uy, eso ha sonado como si toda la sociedad asumiera que hay que ir a la universidad...
Efectivamente. Eso es lo que toda la sociedad asume. Lo que no significa que tú, querido lector, si estás en esa encrucijada llamada bachillerato, tengas que aferrarte cual garrapata a esa idea inútil y profundamente arraigada en el subconsciente y consciente español.

A mí nunca nadie me dijo, ni una sola vez, que había más opciones aparte de la universidad. "Entonces, ¿sabes ya lo que quieres estudiar?"; "Tienes una nota muy buena, podrás elegir lo que quieras"; "Estudia en la universidad, que si no, luego te arrepentirás"; "Elige una carrera con salidas"... Nunca me recomendaron otra cosa, nunca me hicieron sentir que tenía libertad para elegir.

Pero, ¿acaso me molestó esto?

Rotundamente no. ¿Por qué? Porque yo era una de esas garrapatas aferradas a la idea de ese orden lógico e inquebrantable de las cosas: igual que un ser vivo nace, crece, se reproduce y muere, un estudiante tiene que pasar por primaria, E.S.O., bachillerato y universidad (antes un chico cumplía 18 y se iba a la mili por narices, ahora sacas buenas notas y vas a la uni por narices. Que quede claro que no comparo mili y uni, sino su "obligatoriedad"). Fin del asunto. Y más si eres un estudiante "brillante". Si no, considérate un inútil, un fracasado, alguien que no piensa en su futuro... alguien con pocas luces.




Los estudiantes con muy buenas notas lo tienen aún más difícil en este aspecto, son incluso menos libres. La presión por parte de la familia, del sistema educativo y de la sociedad general es ese amigo pesado al que no soportas pero con el que sigues yendo porque lo contrario estaría mal visto y ni te lo planteas. ¿Qué tipo de persona despreciable serías si decidieras que no quieres ir más con él porque no te aporta nada? No no, haces el esfuerzo y convives con él.

Lo que le pasa a esta presión es que hace que, sin darte cuenta, hayas elegido una carrera casi como quien tira el dado en el parchís. No hay nada que te llame la atención. Sabes que hay algunas cosas que no harías ni jart@ de vino, pero aparte de eso... pues oye, voy a hacer ADE que es así general, ¿no? O magisterio, tiene pinta de ser fácil. Igual hago teleco, que mi tío me ha dicho que hay trabajo de eso.

La pregunta del millón es la siguiente: ¿sabe alguien a esa edad qué te enseñan en las carreras, qué salidas reales tienen, cuánto tiempo, dinero y esfuerzo te van a hacer perder, en qué consisten esos trabajos o si te gustaría mínimamente?
La respuesta es NO. Nadie tiene ni puñetera idea. Como mucho, hay un pequeño porcentaje de personas que tienen muy claro de qué quieren trabajar o qué quieren estudiar (que no es lo mismo EN ABSOLUTO, como veremos en la segunda parte de la entrada), pero eso no significa que conozcan la utilidad real de los estudios que van a hacer.

La universidad como ejemplo de cadena de montaje

Si coges un tubo de plástico transparente, le metes un recambio de tinta, por abajo le pones un taponcito de plástico, por arriba le enroscas la punta y para acabar le pones una tapa, ¿qué tienes? Un boli. Cuya tinta es posible que esté seca, pero ¿a quién le importa? Es un boli a todas luces.

Si coges un estudiante de 18 años recién salido de bachiller, lo metes en la universidad, le haces unos exámenes, lo mandas de Erasmus un año, le haces aprobar una serie de exámenes y le haces escribir un TFG, ¿qué tienes? Un graduado. Cuyas competencias reales es posible que no existan por ningún lado, pero ¿a quién le importa? Tiene un título.

Y así es como las universidades españolas sacan graduados como churros.


¿Me pone una docena de churricos graduados, por favor?


La Universidad: ¿única opción?

Querido lector: hay vida más allá de la universidad.

-el ciclo de FP, ese gran desconocido: pues sí. Hay una cosa que se llama ciclo formativo. Cuenta la leyenda que si haces un FP es porque eres un inútil, un vago o las dos; cuenta también que no sirven para nada; y que son poco menos que los basureros donde acaba la gente defectuosa que no pudo llegar a la universidad. Pero ya sabemos que las leyendas tienen solo una parte de verdad, y lo cierto es que los FPs son otro tipo de formación más corto, más barato y más práctico que te puede convenir más según lo que quieras hacer.

-el trabajo, ese otro gran desconocido: es cierto que solo con bachillerato quizá no puedas hacer gran cosa, pero seamos realistas y reconozcamos que con una carrera ahora mismo haces poco más que tener un papel en la pared para recordarte que has cumplido con lo que se esperaba de ti. Siempre está la opción de intentar buscar algún trabajo, lo que no quiere decir que no vayas a estudiar; puedes hacerlo después. Un trabajo puede aportarte experiencia laboral, algo de dinero y un aprendizaje práctico, además de algo infinitamente valioso: ayuda para decidir qué es lo que te gusta.

-los idiomas, el voluntariado, y demás alternativas: en otros países europeos es muy frecuente tomarse un "año sabático" antes de entrar en la universidad. No es un año de estar a la bartola bebiendo daiquiris al lado de una piscina (aunque ya querría más de uno), sino un tiempo para pensar, investigar e intentar averiguar qué queremos. Mientras tanto viajamos, aprendemos idiomas, participamos en un voluntariado, trabajamos...

Conclusión

Antes de nada, si has llegado hasta aquí te aprecio infinitamente. 

La conclusión no es que la universidad sea inútil, para nada. La conclusión es que la orientación profesional es inexistente, como he puesto en el título, y es la causa principal de que chopocientasmil personitas acaben yendo a la universidad cual oveja siguiendo al rebaño. Ojalá se incorporara a nuestro querido sistema educativo alguna manera de tener prácticas durante la secundaria, de recibir charlas de profesionales, de ir a ver en directo cómo se desarrollan algunos trabajos... En fin, de enterarnos de si va a haber agua en la piscina antes de tirarnos...



...porque si no hay, pues ya sabes lo que pasa.

2 comentarios:

  1. ¡Hola Ale! ¡Soy Anas!

    He leído las tres entradas que has publicado y ¡son geniales! Muy fáciles de leer y muy bien escritas. Sigue así :D

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